Como ver una cerradura por la noche
A veces hay puertas, ya sean de garajes, cobertizos, terrazas, ....., que de noche no hay manera de ver la cerradura. La acción de meter la llave, para abrir o cerrar la puerta, es casi siempre dificultosa cuando no imposible. No digamos si en ese preciso momento esta lloviendo o soplando un viento excesivamente helado. Con las manos frías puede resultar verdaderamente penoso.
La solución de la linterna no es en este caso la más apropiada, porque a menudo en estos lugares vamos cargados y con las manos ocupadas.
La solución por tanto, a primera vista, pudiera parecer que es el poner una luz para ver la cerradura. Pero no siempre esta es la más idónea, ni la más fácil. Hay situaciones en las que la toma de corriente esta alejada de la puerta, otras veces por problemas de humedad puede ser peligroso acercar a ese lugar la electricidad, otras puede que ser que la luz se halla ido en la zona....., en fin un montón de situaciones.

Para todas estas, incluidas las de tipo ecológico, voy a deciros un truco que funciona a la perfección, no necesita electricidad, no gasta nada, no contamina.....,y que no se puede pedir más.
Bien, parece que va ha ser algo difícil y complicado, pero no, además es la mar de fácil y simple. Casi casi como el asa de un cubo.

¿Os habéis fijado en algunos pedales de las bicicletas? Tienen en los laterales unas piezas reflectantes, que permiten que los viandantes y los conductores nos vean en la oscuridad. Estas piezas se venden por separado en las tiendas donde se arreglan las bicicletas. Son unas piezas de plástico que reflejan la luz y algunas son autoadhesivas y otras están provistas de unos tornillos incorporados, para poderlos atornillar a cualquier superficie.
Aquí me voy a fijar en estas últimas, ya que al ser las puertas un objeto que esta sujeto a muchos movimientos, portazos y vibraciones, las autoadhesivas terminan despegándose enseguida.
El procedimiento es muy fácil, primero compramos una pieza, luego hacemos dos pequeños agujeros en la puerta, justo al lado de la cerradura y del tamaño suficiente para poder traspasar con los tornillos al otro lado de la puerta. Por último apretamos las tuercas correspondientes de cada tornillo y listo, ya tenemos solucionado el problema.

La próxima vez que anochezca y queramos abrir la cerradura notaremos la diferencia. Iremos directos a ella. No fallaremos. Se acabo el ir con los dedos entumecidos de frío y pasarlo mal por no encontrar la cerradura. Con esta solución tan sencilla no volverá a ocurrir.


lasrecetasdeteresa dijo
Que buena idea yo lo probare en el pueblo, pues me suele pasar eso que no das con la cerradura. Gracias. Un saludo
15 Diciembre 2008 | 05:55 PM